La cultura como recuperación a la loquera

El cuento que nos cuentan cuando nacemos, es un cuento creado por mentes en su mayoría enfermas de una ilusión de la realidad. Recuerdo al nacer, de sentirme maravillada por la sensación de estar viva y sobre todo, el incierto futuro me causaba una cierta emoción de lo desconocido y de saber que en mi estaba crear maravillas con la vida.

Hasta que…llegó la doctrina en todos lados, en la casa, en la escuela, en la vida social y hasta en la cultura!

La cultura fue para mi un paso a la libertad, a la creación pura en todo su expresión. Intenté descubrir la belleza del ser y vivir a través de la creación artística.

Algo de amargo y desagradable había en ese mundo. Descubrí que la gente sumergida en el ámbito cultural, en su mayoría era gente con el ego más inflado y espantoso que podía haber visto en toda mi vida.

Esto para mi no es libertad. Esto es poder.

Es por esto que me dedico desde entonces a descubrir los caminos de la cultura en solitario.

En la soledad encuentro a mi musa. Mi musa me encuentra en la soledad.

Así en las mananas cuando me levanto y dedico mis primeras horas a la maternidad, la función siguiente es quedarme en pijama, leyendo mi mundo fantasioso dónde encuentro a los fantasmas del mundo que me siguen como si fueran parte de mi. A veces se esconden y es cuando yo los tengo que encontrar. Los busco en los libros, en los árboles, en el viento o en el mar. Los busco en lo más profundo de mi memoria, en mis recuerdos y en mi celular.

Esa es mi cultura, una búsqueda incesante de fantasmas.